Durante los años previos a la crisis económica, en España se vivió una época de descontrol urbanístico y construcción de viviendas en todo el territorio. En Benidorm, esta locura arquitectónica tocó techo con un rascacielos de 47 plantas para el que olvidaron proyectar el sistema de ascensores adecuado.
Antes de que estallase la crisis económica en España,
durante los llamados años de "bonanza", la economía se sustentaba sobre
la construcción y se dispararon las obras de construcción de edificios
en todas partes.
Cuando nos explotó la crisis y la recesión, muchas de
estas obras se paralizaron y quedaron abandonadas; moles de hormigón y
ladrillo que ahora miramos para pensar en la loca espiral en la que
estuvimos. En la turística y costera ciudad de Benidorm se proyectó la
construcción de un rascacielos de 47 plantas y 269 viviendas que no llegó a terminarse y que, realmente, nunca se podrá terminar puesto que "alguien" olvidó proyectar o construir el ascensor.
¿Un rascacielos sin ascensor? ¿Cómo es posible un fallo de semejante calibre? El rascacielos InTempo,
que era el nombre de este edificio, pretendía llegar a las 47 plantas
de altura y albergar 267 viviendas en una de las ciudades más turísticas
de España. Un proyecto megalómano que simboliza bien
las barbaridades que se proyectaban y construían en España en estos años
locos previos a la crisis económica; un edificio que tenía como
objetivo ofrecer una lujosa y exclusiva segunda residencia en la playa
siguiendo el spanish way of life.
En el caso de la
construcción, un cambio en el alcance del proyecto puede tener un gran
impacto en el resultado final y los cambios de requisitos o las
ampliaciones pueden resultar muy costosas y no deberían tomarse a la
ligera. Sin embargo, en este proyecto algún genio pensó que duplicar el
alcance del proyecto no era más que "construir hacia arriba".
Inicialmente, el diseño original del proyecto contemplaba la construcción de 20 plantas
y se habían realizado los cálculos para alojar un sistema de ascensores
calculados para transportar personas en un trayecto de 20 plantas. En
un ataque de megalomanía, ambición e incompetencia, los responsables del
proyecto decidieron añadir 27 plantas más al edificio
sin más que pensar en los cimientos y sin tener en cuenta que, quizás,
el sistema de ascensores se podría ver afectado.
Evidentemente, un
ascensor de un edificio de 20 plantas nada tiene que ver con uno para
un edificio de 47 plantas y, por ejemplo, los requisitos de espacio
necesario para sus motores o su sistema de poleas son mucho mayores;
tanto es así que ahora no caben en el espacio proyectado inicialmente y
no es posible su instalación. Los arquitectos del proyecto han dimitido
y, evidentemente, por ahora no hay una solución al problema; una
solución que seguramente no será sencilla de conseguir.
Pues sí, España tiene el mayor rascacielos de Europa y no se le puede instalar un ascensor
porque el proyecto está mal ejecutado. Un buen resumen de la locura y
el sinsentido de los años locos del desarrollo urbanístico de España en
los años previos a la crisis.
