Los nombres de usuario para las cuentas de
correo electrónico tienen un toque personal que cada quien imprime en
ellas, pero cuando el propietario cambia sus hábitos y estilo de vida,
un alias que fue creado durante la adolescencia puede ser embarazoso de
compartir con compañeros de trabajo u otras personas. Para evitar esto,
en Outlook (antes Hotmail) existe una solución.