'Moto X' es la primera creación desde que el buscador adquiriese la compañía. Es un 'smartphone' que, entre otras cosas, incorpora la tecnología de las Glass que preparan en Mountain View.
Hablar de carcasas puede sonar a algo de esa época en la
que lo que más se llevaba era atiborrar a una serpiente rectangular con
los puntos que aparecían en la pantalla del móvil y cuando la
inteligencia de los teléfonos dependía única y exclusivamente del que
manejaba la máquina. Sin embargo, la personalización es una de las
grandes apuestas de 'Moto X', el proyecto al que Motorola ha fiado gran
parte de su futuro más inmediato. Este es el primer lanzamiento de la
compañía, uno de los grandes jugadores del gremio a finales del pasado
siglo, desde que fuese absorbida por Google que en la primavera de 2011
desembolsó más de 8.700 millones de euros para hacerse con ella.
Hasta el día de hoy el desarrollo había deambulado por los
mentideros tecnológicos con un misterio y un secretismo similar al del
nombre con el que había sido bautizado. La rumorología no faltó a la
cita. Las hipótesis hablaban desde un órdago a Apple y Samsung hasta un
proyecto menor, puesto que algunos interpretaron que la operación era un
método para hacerse con un buen número de patentes que protegiese a
Android de este fuego cruzado. Una foto de Eric Schmidt con el teléfono
pegado a la oreja, confirmó hace unas semanas, que el bollo estaba a
punto de salir del horno.
La noche del pasado jueves -madrugada del viernes en
España- se organizó un gran 'sarao' en Nueva York para enseñar la nueva
criatura. «Este es el relanzamiento de Motorola», aseguró Dennis
Woodside, máximo responsable de los engranajes de la factoría de
Schaumburg. La cuidada escenografía del evento salpicó el lugar de los
nuevos teléfonos. Una paleta de 18 colores, plástico, piel e incluso
madera. El usuario podrá personalizar la curvada carcasa hasta con 2.000
combinaciones diferentes.
La pantalla AMOLED de 4,7 pulgadas contará
con una resolución de 720 x 1280 -unos guarismos inferiores a otros
teléfonos de alta gama- y la cámara está dotada con 10 megapíxeles y
promete capturar hasta un 75% más de luz que otros sensores. Uno de los
grandes atractivos -si todo funciona como prometen- es la batería.
Gracias a un microprocesador, bautizado como X8 (utiliza ocho
procesadores, de ahí el nombre), creado para mejorar la acumulación
energética y optimizar el rendimiento, alargan las horas de uso del
terminal, uno de los grandes quebraderos de cabeza de algunos de sus
competidores. Las 'tripas' quedan jalonadas por 2GB de memoria RAM y GPU
Adreno 320. Funcionará con Android 'Jelly Bean'.
El 'Moto X' se inscribe en los estratos superiores del
mercado.
Llegará a EE UU y al resto de América a finales de agosto -no
hay fechas para el resto del mundo- a 199 dólares con contrato (modelo
de 16GB) o 575 libre. En un ejercicio de márketing patriótico, Woodside
se ocupó de recordar que este 'smartphone' se había fabricado
íntegramente en una planta de Texas, desechando la posibilidad de
externalizarla a puntos de China, como hacen otros de sus rivales,
alejándose de paso de verse involucrado en los escándalos de explotación
laboral que afectan a ciertos proveedores asiáticos.
Quizás los aspectos donde más se ha innovado es en los
atajos de las notificaciones o en los comandos de voz. Este tipo de
control se podrá ejercer solo diciendo «OK Google Now», sin necesidad de
tocar ningún botón. Una tecnología que se basa en las mismas
características que la herramienta de las Google Glass, las gafas de
realidad aumentada que ultiman en Mountain View, algo que permite usarse
hasta con 4,5 metros de distancia. Un esfuerzo, el de unir 'hardware' y
'software', que recuerda un poco al modelo empleado en Cupertino y que
se enfrenta al reto de suceder el éxito de la serie Nexus, fabricada
siempre con fabricantes ajenos al entramado empresarial de la compañía
creada por Larry Page y Sergey Brin (LG, HTC, Samsung...).
El de Motorola puede recordar a casos como el de Nokia o
Blackberry. Grandes buques a los que la revolución de los 'smartphones'
dejó a merced de los nuevos elementos y se sumergieron en una complicada
espiral que estuvo a punto de lanzarles contra las rocas con el
consiguiente riesgo de hundirse. La diferencia, es que la firma
responsable del primer móvil de la historia comercial fue rescatada por
los padres de Android, el sistema operativo móvil que ocupa ya casi el
80% del mercado. En cambio, conscientes de la importancia de su red de
fabricantes -Samsung, Sony, LG- en Google prefieren de momento no
ofrecer privilegios públicos a Motorola.
Fuente: elcorreo.com